All Together Now!

Decía Ortega y Gasset que “las ideas se tienen, pero en las creencias se está, aunque no tengamos ni idea”.
Muchas veces no se trata de tener o no tener ideas, sino de examinar nuestras creencias, de pararnos a pensar sobre lo que está “antes de las ideas”.
Una de las creencias que está en el ADN de los docentes es aquella que idealiza la función de los equipos directivos, dotándoles de poderes casi sobrenaturales, de una capacidad de organización y de trabajo excepcionales.
La verdad despojada de adornos es que la organización de un centro depende de los pequeños detalles, de miles de acciones individuales, de toda la comunidad educativa, del trabajo de todos.
Un centro funciona bien si todos los que trabajan en él cumplen su parte del trabajo, no si los que lo dirigen tienen ideas más o menos buenas. Cualquier iniciativa fracasa si el profesorado no la asume y la pone en marcha.
Hay una frase de Maquiavelo, el autor de “El Príncipe” (y no me refiero a la telenovela de Telecinco, lo siento), que siempre me ha llamado la atención. Dice el filósofo que “la experiencia siempre ha demostrado que jamás suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.” No puedo estar más en desacuerdo con él. 
Me gustan más las ideas de Kropotkin sobre el apoyo mutuo y las teorías sobre la inteligencia colectiva (¿habéis escuchado All Together Now de The Beatles?).
Lo que ocurre es que un centro educativo es un sistema de relaciones complejo y, por ello, muy vulnerable a los pequeños cambios. En este tipo de sistemas “it is hard to see how things work by looking at single parts” (Nassim Taleb, Antifragile). Hace falta una visión de conjunto. All together now!