Una proteína muy especial nos permite tener memoria

¿Cómo funciona la memoria? Aunque todavía quedan muchas preguntar por responder, cada vez tenemos más información sobre el funcionamiento de la memoria y la consciencia humana. El gran descubrimiento en este campo ha sido la proteína Arc. Y es que esta no es una proteína cualquiera, y ahora veremos por qué.

 

Casualidades de la evolución

Desde hace unas décadas, el esfuerzo de maravillosos neurocientíficos ha hecho que empecemos a desvelar como funciona nuestro cerebro a la hora de crear y acceder a recuerdos. En 1995 se identificó por primera vez la proteína Arc. Su capacidad de ser plástica y cambiante es indispensable para que la memoria se consolide en nuestras neuronas.

Las investigaciones en torno a este descubrimiento siguieron. Ahora, un equipo de investigadores de las universidades de Utah, Copenhague y el laboratorio MRC de Biología de Cambridge han llegado a una conclusión muy interesante. La proteína Arc llegó a nuestro cerebro por casualidad hace millones de años. Y eso no es todo: parece que nuestra habilidad de formar recuerdos se la debemos a los virus.

 

El gran descubrimiento sobre la proteína Arc

Durante mucho tiempo, los neurocientíficos no entendían como los recuerdos podían durar en nuestro cerebro toda una vida, cuando en realidad las proteínas duran muy poco. Entonces, para que los recuerdos perduraran, tenía que producirse un cambio plástico. Es decir, la estructura de las neuronas tendría que someterse a algún cambio como resultado de la consolidación de la memoria.

Aquí es cuando Arc entra en juego. Esta proteína es fundamental para la plasticidad neuronal. Pero, ¿por qué? Pues ahora ya sabemos que es porque tiene origen viral. Los investigadores descubrieron que Arc puede transmitir material genético a las neuronas, al igual que un virus puede infectar la célula que lo acoge. Por tanto, llegaron a la conclusión de que Arc habría sido, en principio, un virus.

 

Una proteína con propiedades de virus

Los investigadores tenían que confirmar su teoría sobre el origen vírico de Arc. Para ello, hicieron experimentos con ratones. Observaron que, cuando les introducían esta proteína en el cerebro, estas “infectaban” sus neuronas. Así descubrieron que las Arc tienen su propio ARN (ácido ribonucleico), igual que los virus. El ARN es clave para tranferir información de ADN durante la síntesis de proteínas.

Los neurocinetíficos ya sabían que Arc era especial, pero no esperaban algo tan asombroso. No hay ninguna otra proteína no-vírica que se conozca que actúe de esa forma. Así lo explicaba una de las directoras de la investigación, la doctora Elissa Pastuzyn.

 

 

 

¿Cómo llegó esta proteína a nuestro cerebro?

Los investigadores que llevan este proyecto sospechan que el virus del que derivó la proteína Arc es ancestral. Estiman que llegó a nuestro cerebro hace entre 350 y 400 millones de años. Entonces, el ADN de este antiguo retrovirus entró en contacto con el nuestro. Y creen que este proceso ocurrió más de una vez a lo largo de nuestra evolución como especie.

Los análisis evolutivos que han hecho muestran que Arc deriva de los retrotransposones del tipo Ty3/gypsy. Estos transposones (segmentos de ADN) también son los ancestros de los retrovirus. Por lo tanto, ya han encontrado el nexo en común. La selección natural ha hecho que, durante nuestra evolución, sigamos desarrollando estas proteínas con antecedentes virales porque mejoraban la comunicación entre células – entre ellas, las neuronas.

 

La investigación continúa

La casualidad parece haber definido nuestra especie cada vez más. Esta vez, una proteína derivada de una familia vírica entra en nuestro cerebro y hace que las neuronas almacenen información en forma de recuerdos. Así que nos viene bien para nuestra supervivencia y, generación tras generación, seguimos reproduciendo y utilizando esta proteína Arc.

El descubrimiento de esta proteína y de su funcionamiento hace que conozcamos, un poco más, como funciona nuestra memoria y nuestra consciencia. Además, si averiguamos como funcionan los cerebros sanos y qué áreas del cerebro están conectadas con nuestros recuerdos, tendremos información muy útil. Por ejemplo, esto puede ayudar a curar enfermedades que afectan a la memoria como la enfermedad de Alzheimer o los derrames cerebrales.

 

Apasionante, ¿verdad? La biología, la neurociencia y el estudio de la evolución del ser humano nunca paran de descubrir cosas tan interesantes como esta: la proteína Arc. No te olvides de que si necesitas una mano con las ciencias (o cualquier otra materia) o quieres profundizar más en ellas, Infoclases te ofrece un equipo de profesores particulares inmejorables. Se adaptan a ti y te ofrecen clases presenciales u online, ¡para que no tengas excusa!

 

 

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