Un pequeño homenaje a Forges

Ayer, 22 de febrero de 2018, nos dejaba el genial Forges. El humorista gráfico fue tremendamente prolífico y querido en nuestro país. Su estilo, sus líneas y, sobre todo, su ingenio quedarán para siempre. Aquí queremos hacerle un pequeño homenaje y recodarlo como se merece.

 

Los comienzos de Forges

Forges era el nombre artístico de Antonio Fraguas de Pablo. Nació en Madrid el 17 de enero de 1942, el segundo de nueve hermanos. Aunque ahora nos parezca difícil de creer, no fue un buen estudiante. Quizás de esa rebeldía venga su humor. Pero para utilizar bien el humor hace falta ser muy inteligente, y Forges lo era.

Leía mucho y estudió Ingeniería de Telecomunicaciones, aunque no la terminó, y Ciencias Sociales. Empezó a trabajar desde muy joven, desde los 14, como técnico en Televisión Española. Sin embargo, después de realizar diferentes trabajos dentro de la cadena durante casi 20 años, decidió dejarlo. Su pasión era el humor gráfico.

 

La carrera profesional de Forges

Su primera viñeta apareció en el periódico Pueblo en 1964. Este periódico, uno de los más importantes durante la dictadura franquista, tuvo tirada desde 1940 a 1984. Después, Forges colaboró con Informaciones, donde tuvo la responsabilidad de crear los chistes editoriales. En 1970 empezó a trabajar en Diez Minutos.

Al mismo tiempo, dibujaba para revistas de humor como Hermano Lobo, Por Favor o El Jueves. También publicaron sus viñetas los semanales Sábado Gráfico, Interviú y Lecturas. No cabe duda de que es conocido por sus viñetas editoriales en Diario 16, después en El Mundo (que ayudó a fundar, de hecho) y, por último, en El País.

 

El estilo de Forges

Los dibujos de Forges se reconocen al instante por su definido y característico estilo. Sin florituras ni adornos, el humorista dibujaba en blanco y negro y usando una líneas bastante gruesas. Caricaturesco pero sencillo y concreto, al grano, ese era Forges sin duda. Seguro que ha influenciado a muchos otros dibujantes, como a Flavita Banana, por ejemplo, en la que podemos reconocer algunos de sus trazos.

Además de crear su propio estilo, Forges creó una ser de personajes que se hicieron suyos. Vicenta, Mariano, Concha o Romerales son algunos de los nombres de estos conocidos personajes “forgianos”. Estas caricaturas le permitieron representar el panorama español y la vida diaria. Supo como nadie captar la idiosincracia y peculiaridades de nuestro país, tanto las positivas como las negativas.

 

 

 

Maestro del dibujo y la palabra

Como ya mencionamos antes, Forges era un apasionado de la literatura. Para ser un buen humorista y hacer buenas viñetas, no solo importa el dibujo, también el diálogo o el texto que sea que acompañe a la imagen. Estos textos son, al igual que sus dibujos, sencillos (en apariencia, ya que muchos eran ingeniosos juegos de palabras) y escuetos, muy concretos.

De hecho, Forges amaba tanto el lenguaje y las palabras, que creó muchas. Ejemplos como “firloyo”, “esforciar” o “firulillo” forman parte, también, de su legado. El lenguaje de la calle, del día a día y de la gente fascinaban al artista. Fue capaz de elevar esa cotidianeidad y convertirla en arte.

 

Además de dibujar viñetas…

Forges no solo se dedicaba a dibujar viñetas, aunque estas fueran su principal pasión. En 1992 publicó su novela Doce de Babilonia. Sin embargo, esta no se aleja demasiado de su estilo personal y también está cargada de humor punzante y sarcástico, peor muy humano. En ella, creó todo un universo y toda una alegoría.

Por otra parte, ha dirigido dos películas, País S.A. en 1975 y El bengador Gusticiero y su pastelera madre en 1977. El Muliñandupelicascarabajo (1968), Nosotros (1969), 24 horas aquí (1976) y Deforme semanal (1991) son las 4 series de televisión que también dirigió el madrileño. Fue el presentador  y director del programa Pecadores impequeibols en 2014 y ha participado en varios programas de radio.

 

Reconocimientos a su trayectoria

El maestro Forges ha recibido numerosos premios que alaban y reconocen su carrera y su aportación a nuestra cultura. Entre ellos, destaca el premio ibero-americano Quevedos del Humor, que podría compararse con el Cervantes en esta categoría.

También ha sido nombrado Doctor honoris causa por la Universidad Miguel Hernández de Elche y por la Universidad de Alcalá. En 2012 lo nombraron Director Técnico del Instituto Quevedo del Humor. Este es el primer centro universitario de España que se dedica enteramente al estudio del humor.

 

Desafortunadamente, un cáncer de páncreas acabó poniéndole fin. Pero siempre recordaremos sus obras, que además compartía frecuentemente en la redes sociales, sobre todo en Twitter. El humor es siempre bienvenido y necesitado, sobre todo en tiempos difíciles. Si tú también quieres crear tu propio estilo y llegar a ser tan bueno como Forges, solo tienes que seguir formándote. Infoclases te lo pone muy fácil con sus estupendos profesores particulares. ¡Échale un ojo!

 

 

 

 

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