Las clases particulares no son castigos por suspender

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¿Has suspendido? Tendrás varios castigos por no haberte esforzado. El primero, que vas a empezar a dar clases particulares a diario…

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Situaciones como la anterior son muy frecuentes cuando un niño o un adolescente se presenta en casa con un examen suspenso, y se convierten en un habitual cuando en lugar de un examen, lo que está suspenso es una asignatura en una evaluación. Pero, ¿por qué convertir las clases de apoyo y refuerzo escolar?

Las clases particulares no son castigos por no aprobar

Las clases particulares no son castigos, sino una ayuda para comprender y resolver dudas que han impedido lograr resolver los exámenes de forma adecuada.

Las clases particulares no son castigos, se trata de una segunda oportunidad para volver a estudiar los contenidos más importantes de una materia, ahora con un profesor particular que ayude a comprender los aspectos que resultan más complicados.

Afrontar el examen con miedo o con dudas sobre si se obtendrá la nota deseada puede hacer que el alumno se bloquee en el momento de plasmar sus conocimientos, por ello, las clases particulares también son una ayuda y no un castigo para lograr que el alumno tenga seguridad en si mismo y en su capacidad para resolver los exámenes.

Y como puede que la causa del suspenso no sea una falta de tiempo de dedicación o por falta de esfuerzo, sino por no saber cómo gestionar el tiempo para estudiar o no conocer cómo aplicar las técnicas de estudio y memorización de forma efectiva, las clases particulares no son un castigo y no hay que presentarlas como tal, sino como un complemento que ayudará a aprovechar mejor el tiempo a partir de ahora.

Aun cuando los suspensos son consecuencia de falta de dedicación o de motivación, las clases particulares no son castigos, sino una opción que se debe dar al alumno si está interesado en convertir los malos resultados en resultados positivos.

Vistas como un elemento motivador, y no como una imposición, las clases de refuerzo escolar, las clases de repaso y las clases particulares de todas las materias serán más efectivas y, seguramente, los resultados en forma de aprobados serán más fáciles de lograr. Además, así el profesor particular dejará de ser un enemigo a vencer, para convertirse en un aliado con el que el alumno puede contar para un objetivo común: aprobar.

Las clases particulares no deben presentarse como un castigo

En las clases particulares, la atención, la dedicación y el trabajo autónomo del alumno son claves para conseguir buenos resultados, por ello, las clases particulares no deben imponerse como parte del castigo por no haber aprobado, sino que deben presentarse como una oportunidad para aprender.

Presentar la formación, aunque sea particular, como un castigo asocia la enseñanza y el aprendizaje con elementos negativos, por ello es recomendable no asociar las clases para aprobar con algo negativo, sino presentarlas como una solución en positivo para resolver problemas de aprendizaje.

Y aunque las clases particulares no son castigos, sí que pueden ser un regalo. Para saber más, puedes leer: ¡Mi hijo me ha regalado suspensos! Le regalaré clases de refuerzo.

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