¿Hemos alcanzado ya los Homo Sapiens todos nuestros límites?

Según un reciente estudio publicado en la revista científica Frontiers in Physiology, los seres humanos hemos alcanzado nuestros límites físicos. El siglo XX con todos sus progresos científicos e industriales supuso un periodo de avance sin precedente. Sin embargo, desde entonces, parece que hemos llegado a nuestro máximo. El estudio se centra en tres parámetros: la altura, el rendimiento físico y la esperanza de vida. Veamos qué averiguaron.

 

¿Hasta dónde podemos llegar?

El estudio del que hablamos, que se publicó en octubre de 2017, surgió de preguntas como “¿Cuántos años podríamos llegar a vivir?” o “¿Cómo de rápido podríamos llegar a correr?”. Estas preguntas se cuestionan los límites biológicos y físicos del ser humano. De ellas, surgen debates matemáticos y de creencias personales.

Sin embargo, lo que hicieron estos investigadores fue estudiar nuestras capacidades máximas desde una perspectiva biológica y medioambiental. Para ello se basaron en datos y estadísticas recopilados desde el siglo XIX hasta ahora. Así, averiguaron cuál ha sido la progresión de la fisiología humana en las últimas 10 generaciones. Como ya hemos comentado, se centraron en la esperanza de vida, el deporte y la altura.

 

Nuestras capacidades tienen límites

Los individuos que pertenecemos a la especie Homo Sapiens somos organismos limitados. Hemos ido cambiando durante diversos procesos evolutivos y también por nuestra interacción con el ambiente. El cuerpo humano, como pasa en todas las especies, es un organismo finito, como límites estructurales (tenemos “solo” 640 músculos y 206 huesos) y funcionales. Nuestras células tienen una capacidad limitada para replicarse y, además, envejecen. De la misma forma, otras barreras como la gravedad o la osmosis también restringen nuestras capacidades físicas.

El ambiente ha hecho que hayamos evolucionado y nos hayamos adaptado para poder sobrevivir. Sin embargo, ahora los seres humanos somos los que estamos alterando el medio ambiente. Esto hace que el medio nos altere a nosotros también y, esta vez, para peor. Somos los causantes de muchos cambios climáticos que van a impactar en nuestra salud y que pueden causar que no sigamos progresando.

 

¿Cuál es nuestra altura máxima como especie?

La plasticidad de nuestros fenotipos depende del ambiente. La evolución de nuestra altura es un ejemplo de esta plasticidad, que depende principalmente de la nutrición, higiene y sanidad que tenemos en la infancia. Estos parámetro de variabilidad hacen que haya mucha diferencia entre las personas más bajas y las más altas (de 55 cm a casi 3 metros, 272 cm). El ambiente y otros factores que se producen durante nuestro desarrollo influyen, por tanto, en gran medida en nuestra altura.

Se ha observado que las personas que nacieron entre 1896 y 1996 ganaron de media entre 8 y 3 cm con respecto a generaciones anteriores. Sin embargo, este crecimiento no va a seguir aumentando para siempre. Las gráficas ya empiezan a moverse en línea recta porque parece que ya hemos crecido todo lo que nuestra especie podía teniendo en cuenta nuestras limitaciones fisiológicas y ambientales. Los deportistas son un buen ejemplo para recabar datos en cuanto a alturas máximas. En la NFL (liga de fútbol americano), la máxima altura registrada de los últimos 30 años ha sido 187 cm. En la NBA (liga de baloncesto) no se ha registrado a nadie que sobrepase los 200 cm desde 1984.

 

La actividad física límite a la que podemos llegar

Medir la actividad física profesional es una de las mejores formas de evaluar y estudiar la fisiología humana. Podríamos decir que los atletas, sobre todo los que han batido records, nos enseñan dónde están los límites de nuestro cuerpo. Estos números nos muestran la cruda realidad.

En maratón, el mejor tiempo a decaído bastante conforme a los tiempos que se hacían a principios del siglo XX. Ahora, el mejor tiempo es de 2 h 02 min 57 s, mientras que en 1908 era de 2 h 55 min 18 s. En natación y otros deportes pasa lo mismo. Todo apunta a que llegamos a un tope y ya no podemos recuperarlo ni sobrepasarlo. Entre muchas cosas, esto se debe a condiciones ambientales, como la temperatura y nuestra forma de vivir mucho más sedentaria que antes. Otras restricciones son la toma de oxígeno, las pulsaciones máximas, la masa muscular, el tiempo de reacción, etc.

 

No podemos vivir para siempre

Envejecer es un proceso inevitable e irreversible, ya que afecta a toda nuestra fisiología. Al igual que el aumento en altura y actividad física, durante el siglo XX también hubo un aumento en la esperanza de vida. Las mejoras nutricionales, científicas, tecnológicas, sociales y médicas facilitaron estos años de más. De hecho, del 1900 al 2000, en la mayoría de países desarrollados, la esperanza de vida al nacer incrementó alrededor de 30 años. Esto se debe a las mejoras en higiene, vacunas y otros avances médicos.

Este progreso, sin embargo, ya ha empezado a ir más despacio y a estabilizarse. Aumentó un poco durante los últimos dos siglos, pero desde 1997 nadie ha vivido más de 120 años. Podemos decir que ese es el número que marca nuestro límite ahora. Cada vez más personas llegan a este límite, pero no lo sobrepasan. Así, la gráfica de nuestra esperanza de vida muestra unos datos bastante estables.

 

Hay límites que no se pueden sobrepasar

Durante millones de años fue imposible imaginar o predecir los límites fisiológicos de nuestra especie. Ahora podemos decir con certeza que los conocemos gracias a estos datos. Estas características ya no van a seguir aumentando, por mucho que nuestra nutrición, cuidado médico y avance tecnológico lo hagan.

Somos la primera generación que es consciente de sus limitaciones. Por ello, nuestro reto más grande es mantener estos valores y no dejar que decrezcan. Tenemos que seguir cuidando nuestra salud y eso comienza por cuidar el medio en el que vivimos y del que dependemos.

¿Interesante, verdad? Es genial aprender cosas nuevas todos los días y con Infoclases siempre, lo tienes garantizado. Sus profesores particulares en Madrid y muchas ciudades de España se ocuparán de dejarte con la boca abierta y retarte cada día.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *