6 consejos para enseñar idiomas de la mejor forma posible

En esta publicaciones hemos recopilado 6 recomendaciones fundamentales para enseñar idiomas de la mejor manera posible. Estos consejos sirven para tanto personas que quieren dedicarse a la enseñanza de lenguas, como para quienes están empezando. Además, pueden ser útiles para profesionales que ya llevan un tiempo en este oficio pero a quienes no le vendría mal que le refrescaran la mente.

 

1. Nunca dejes de aprender

La formación del profesorado es clave. Es importante formarse a cerca de la materia que se enseña, en este caso la lengua. Esto se aplica aunque enseñemos nuestra lengua materna a extranjeros. Hablar una lengua no quiere decir ni garantiza que sepamos enseñarla. Tenemos que conocer todo el sistema que hay detrás de esa lengua, cómo funciona, cuáles son sus reglas. Tampoco podemos dejar de lado la parte sociocultural de aprender idiomas. Las lenguas no son sistemas aislados, sino vivos, que cambian cada día porque las personas que los hablamos, lo hacemos.

Por otra parte, no solo vale con dominar la materia, también hay que saber enseñarla. Constantemente salen técnicas y experimentos que mejoran la experiencia y el aprendizaje de los alumnos y es importante que sigamos formándonos también en este aspecto. La enseñanza evoluciona todos los días y siempre podemos mejorar la nuestra, nuestro métodos y maneras de transmitir la información.

 

2. Lo más importante es que tu clase aprenda

Es muy importante escuchar a tus alumnos, conocerlos y analizar sus necesidades. Podríamos decir que casi lo más importante. Toda tu formación, completa y al día, tiene que llegar a buen puerto. Tus alumnos tienen que ser tu prioridad. Lo mejor que podemos hacer es tener en cuenta sus necesidades y personalizar nuestra enseñanza. Conocer a esas personas y entablar relaciones cordiales ayuda mucho a que la experiencia sea mejor, para ambas partes. Pregúntales. ¿Qué les interesa? Si les gusta mucho la música, por ejemplo, puedes enfatizar en este tema, usar canciones para actividades, entrevistas de grupos en textos, etc.

Además de saber sus gustos y aficiones, tenemos que conocer su nivel y sus posibilidades. No podemos apuntar tan alto que se haga imposible, ni tan bajo que se aburra todo el mundo. Podemos probar diferentes metodologías para ver cuál se adapta mejor a tu clase y no al revés. Aún así, siempre hay que aspirar a la excelencia. Tenemos que ver todo el potencial que nos rodea y animarlos a sacar lo mejor de ellos mismos.

 

 

3. La planificación es el mejor amigo del profesor

Si llegas a clase sin saber qué lección toca ese día, por qué tema va la clase, cuál es su nivel, etc., no saldrá nada bueno de allí. Sin embargo, si dedicas tiempo a trabajar y planificar antes de que empiece la clase, el trabajo que hagas una vez llegues será mucho más fluido y efectivo. Los consejos se alimentan unos de otros, y si ya hemos analizado la clase, esa información jugará a nuestro favor a la hora de planear nuestras lecciones.

Enseñar lenguas debería ser dinámico y divertido. Tener claros los objetivos del día, del tema y del curso incluso hace que podamos dar una clase buena. Si lo tenemos todo controlado, podremos relajarnos y disfrutar de la clase. Esto hará que transmitamos la buena actitud y el positivismo a quien nos escucha.

 

4. Sé natural y ten pasión por lo que enseñas

Siguiendo con la idea anterior, tener el control, dominar nuestra materia, conocer a nuestros alumnos y planificar las clases hará que la experiencia sea genial. Ser profesor implica ser líder y hacer un papel, pero esto no quita que disfrutemos de nuestro trabajo. Si enseñamos lenguas es porque nos apasiona el tema, y si logramos transmitir esa pasión, tendremos la mitad del trabajo hecho.

La experiencia nos hace ser mejor profesionales. Aprender de nuestros errores y averiguar qué es lo que nos funciona y qué no también es muy importante. Estas necesidades pueden cambiar de grupo en grupo, pero eso lo vamos aprendiendo con el tiempo. La sinceridad y la naturalidad también somos fundamentales. Somos personas trabajadoras y apasionadas que aprendemos cada día y de cada persona a la que enseñamos. Nadie es infalible.

 

5. Reflexiona y evalúa cada clase

Una vez que termines de dar una clase, tómate cinco o diez minutos de reflexión. ¿Cómo ha ido? ¿Qué se puede mejorar? ¿Ha habido algún problema? ¿Hay que reforzar alguna cosa en la clase siguiente? Tenemos que cuidar de nuestra profesión y de las personas a las que enseñamos. Este ejercicio debería ser regular y mejora mucho el progreso de todas las partes implicadas en el proceso de aprendizaje. Nuestro trabajo no acaba cuando cerramos los libros.

 

6. El trabajo en equipo es el más satisfactorio

Enséñales a tus compañeros todo lo que has aprendido. Debemos compartir nuestras experiencias para mejorar la profesión en general. Muy pocas veces se trabaja de forma aislada en esta profesión. Cuidar de nuestros compañeros de equipo y enseñar las técnicas y metodologías de enseñanza que conocemos hace que se beneficien ambas partes, de nuevo. Hacer reuniones y talleres periódicas puede ser muy interesante y útil también.

 

¿Qué te han parecido estas recomendaciones? ¿Cómo profesor o como alumno, que querrías mejorar de tus clases? Esperamos que pongáis en práctica algunos de estos consejos y os hagan mejorar. Y ya sabéis que para seguir mejorando y formándoos, siempre tenéis Infoclases a vuestra disposición. Sus clases particulares presenciales y online se adaptan a tus necesidades.

 

 

 

 

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