¿Cómo se crea el ritmo en la música?

Independientemente de que sepas tocar un instrumento musical o no, probablemente sabes algo sobre el ritmo, la melodía y la harmonía. Sin embargo, aunque podamos tener cierta idea sobre estos conceptos, no sabemos exactamente como definirlos. El ritmo en la música se consigue mediante tres elementos fundamentales: el compás, el tempo y la métrica. Ahora veremos en qué se diferencian y cómo, juntos, crean el ritmo en una canción.

 

El compás: el pulso de una canción

Al compás se le conoce como el pulso de las canciones porque se asemeja a los latidos de nuestro corazón. El compás es la pulsación recurrente y subyacente que percibimos al escuchar una pieza musical. Este hace que la música progrese en el tiempo, que se mueva.

De la misma forma, hace que quienes lo escuchemos también reaccionemos kinestésicamente. Es decir, llama al movimiento. Hace que movamos los pies, bailemos, o que simplemente sintamos ese pulso internamente. Es la base que sustenta el ritmo de cualquier pieza musical que escuchemos.

 

El tempo: la velocidad del compás

El tempo equivale a la velocidad del compás de una canción. Es la velocidad particular, ya sea lenta o rápida, con la que percibimos el compás de la música. Proviene del latín tempus, que significa tiempo. Por ello, el tempo es la velocidad o la frecuencia en la que una canción se mueve en el tiempo.

El tempo se puede medir de diferentes maneras. Si utilizamos un metrónomo, este nos dirá exactamente la velocidad a la que se mueve una canción. Por ejemplo, MM=120 significa que el compás se mueve a 120 revoluciones o latidos por minuto. Casi siempre, en una partitura se especifica esta medida seguida de rpm (revoluciones por minuto) o su equivalente en inglés, bpm (beats per minute).

 

Los términos italianos con los que se mide el tempo

En el siglo XVII, los italianos crearon diferentes términos para indicar el tempo musical. Hoy en día todavía se siguen utilizando. Estos términos, sin embargo, no son tan precisos como las mediciones de un metrónomo. Más bien, son descriptivos. Algunos de ellos, del más lento al más rápido son: Largo, Grave, Adagio, Andante, Moderato, Allegro o Presto.

Por ejemplo, Andante significa “andando” y equivale más o menos a 76 revoluciones por minuto. Sin embargo, diferentes músicos lo pueden interpretar un poco más lento o, al contrario, un poco más rápido. Para intentar refinar estos conceptos tan amplios, se empezaron a utilizar diminutivos y otras palabras que precisaban su significado. Así, por tanto, Andantino hace referencia a un Andante algo más rápido. También se utilizaban otras palabras como Andante con moto (Andante con movimiento) o Allegro con brio (Allegro con brío, con más fuerza). Estos modificadores aludían a la forma en la que se tocaban esas piezas y no solo a su velocidad.

 

La métrica y los compases

La métrica es la proporción o el índice de una pieza musical. Indica como los valores de duración están organizados para crear el pulso de la canción. Estos se organizan en pequeños segmentos dentro de una canción. Este concepto recoge los valores de duración que representan el pulso de fondo de una canción y la forma en la que estos valores se agrupan para crear la pieza.

Además, los diferentes valores y compases se subdividen en otros compases más pequeños. Estos tienen una fuerza determinada, una especie de acento, dentro de cada grupo de compases. Los compases se representan en la partitura con dos números, uno encima del otro. Sin embargo, nunca debemos escribirlo con una raya como si fuera una fracción. Cada vez que la métrica cambia, tenemos que localizar una nueva combinación de números que indican el nuevo compás.

 

¿Cuál es la diferencia entre tempo y ritmo entonces?

Simplificando bastante, el tempo, de nuevo, hace referencia a la velocidad a la que se mueve una pieza musical. El ritmo, no obstante, equivale a la colocación de los sonidos en el tiempo, de forma más o menos regular y recurrente. El tempo, como hemos visto, puede medirse con un metrónomo. El ritmo no es tan fácil de medir y se puede describir como el “patrón” o diseño que forma una canción en el tiempo.

Podemos ilustrar la diferencia utilizando el corazón humano como ejemplo. Los latidos son divisiones en el tiempo y pueden ser rápidos o lentos. Esto sería nuestro tempo. Los latidos también tienen un patrón de sonidos que se repiten “pum, pum; pum, pum”. Esto sería nuestro ritmo.

 

La importancia del ritmo en la música

El ritmo de uno de los elementos más importantes en la música. De hecho, las diferencias en la estructura rítmica hace que unas canciones pertenezcan a unos estilos musicales y otras, a otros. La estructura rítmica, además, no puede separarse del tiempo, del pulso básico de la canción.

Todos estos elementos que hemos descrito en esta publicación determinan el ritmo de la música. Por otra parte, se puede lograr el mismo ritmo independientemente de la velocidad a la que escuchemos una canción. Por su parte, el tempo contribuye a crear la emoción general que nos provoca una canción. Ya sea alegría, tristeza o relajación, el tempo es el responsable de crear estos sentimientos en los oyentes.

Si te interesa saber más de música de forma técnica, siempre puedes aprender solfeo. Infoclases te lo pone fácil con sus clases particulares online y presenciales. Sus profesores particulares son profesionales que te ayudarán a pasar de amateur a pro de la música.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *