La relación de aspecto en el cine: una guía para principiantes

Cada vez hay más y más personas apasionadas por el cine y la técnica cinematográfica. Ya no parece que el séptimo arte sea tan inalcanzable como antes porque las películas indie y los proyectos con menos presupuesto también triunfan. No hace falta irse a Hollywood, si tienes una cámara y sabes algo de cine, puedes crear un producto bastante bueno. Hoy vamos a hablar de uno de los aspectos técnicos más importantes: la relación de aspecto.

 

Empecemos por el principio… ¿Qué es la relación de aspecto?

El aspect ratio en inglés o relación de aspecto es la proporción que hay entre el alto y el ancho de la imagen. Normalmente, esta proporción se expresa con un número, dos puntos y otro número. El primer número correspondería al ancho de la imagen y el segundo, al alto. Por ejemplo, en el formato 4:3, cada 4 centímetros del ancho de la imagen se corresponden con 3 centímetros de su alto.

Podríamos decir que fue Kennedy Dickson quien creó la primera relación de aspecto. A principios del siglo XX cuando se estaba inventando y perfeccionando la idea del cine, creó una película de 35 milímetros. Las dimensiones de esta eran de unos 2,4 centímetros de ancho por 1,8 de alto. Estas medidas se traducen en una relación de aspecto de 4:3, que también se conoce como 1.33:1 (ambas equivalen a la misma proporción de pantalla). Esta medida se estableció como estándar en las primeras películas.

 

Hollywood y la relación de aspecto

Las primeras películas, entonces, se proyectaban hace más de un siglo en la relación 4:3. Esto significa que la película tenía cuatro perforaciones. Más tarde, sin embargo, se incorporó el sonido y hubo algunos cambios. Para que la información de audio cupiera en la película, las dimensiones cambiaron de 1.33:1 a 1.37:1.

Esta última relación de aspecto es importante porque fue la aprobada por la Academia de Artes y Ciencias Filmográficas (la gente de los Oscar) en 1932. Desde entonces, el 1.37:1 se conoció como el Academy Ratio o la Relación de la Academia. Se utilizó durante veinte años y nos dejó películas tan maravillosas como Ciudadano Kane.

 

Creciendo a lo ancho

Poco a poco y sobre todo en la década de los 50, la televisión se fue haciendo más popular. Esto causó bastante incertidumbre en los estudios de cine, que no sabían qué papel iban a tener junto a la televisión. Decidieron apostar e innovar para atraer a más público. Así surgió la pantalla panorámica. En 1952 se creó Cinerama, que tenía una relación de aspecto de 2.59:1.

Sin embargo, este aparato era bastante costoso porque utilizaba tres cámaras y tres proyectores para poder crear una imagen tan ancha. Además, se proyectaba en una pantalla curva. Como este método no era barato ni práctico, siguieron probando. CinemaScope creo una relación un poco más estrecha, de 2.35:1. Esta también necesitaba mucho equipamiento porque la cámara proyectaba con una lente que distorsionaba la imagen para ensancharla y el proyector también tenía una lente que recuperaba esa distorsión.

Una solución llegó de MGM. Crearon el MGM 65, que presumía de una relación de aspecto de 2.76:1. Utilizaba película de 70mm (el doble de los 35 clásicos). Ben-Hur se grabó utilizando este aspecto en 1959.

 

 

La experimentación con las dimensiones sigue

Desde que las pantallas panorámicas aparecieron en los 50, las relaciones de aspecto no han dejado de cambiar. Ahora en lugar de hacerlo por motivos tecnológicos y de producción, lo hacen para provocar diferentes reacciones y emociones en el público. Los cineastas de hoy en día tienen muchas opciones a su disposición. No obstante, las relaciones de aspecto que más se usan en las películas modernas son 1.85:1 y 2.39:1.

Muchos directores experimentan y juegan con esta técnica filmográfica y no se conforman usando solo una. Los hermanos Cohen, por ejemplo, empezaron Un tipo serio (2009) en 4:3 y luego cambiaron a 1.85:1. Wes Anderson es famoso precisamente por esto. En El gran hotel Budapest utilizaron cambios en las dimensiones de la pantalla para marcar diferentes épocas y tramas. Comienza con un formato normal, 1.85:1. Cuando narra lo que pasó en los 60 cambia a 2.35:1. Y, por último, para contar el resto de la película, Anderson utiliza el clásico y vintage 1.37:1, el famoso Academy Ratio.

 

Dominar la técnica es primordial

Parece mentira lo que un simple parámetro como es la relación de aspecto, de la que poca gente habla, haya hecho evolucionar tanto la industria y el arte de hacer cine. Por eso no podemos olvidarnos de que estudiar y dominar la técnica es importante para poner en pie la práctica. Un pintor tiene que saber qué pinceles, papeles y pinturas utiliza. Un cineasta tiene que conocer la tecnología que lo rodea.

Si te apasiona contar historias, el cine puede abrirte muchas puertas. Consigue unir la narración con la imagen y el sonido y crear experiencias inolvidables. Además deja mucho sitio para la experimentación y la innovación. Todo lo que aprendas sobre literatura, historia, arte, fotografía, vídeo, nuevas tecnologías y medios de comunicación puede ayudarte a ser mejor cineasta. Para ayudarte con todo eso tienes a los profesores particulares de Infoclases, que se encargarán de que llegues a ser un gran profesional.

 

 

 

 

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