Lenguas en peligro de extinción

Aunque es difícil contar el número exacto de lenguas que se hablan en el mundo, se estima que hoy en día ronda los 6800. Puede que parezcan muchas, pero antes había muchas más. Estamos presenciando una pérdida lingüística inigualable, y a una velocidad sin precedentes. Ahora veremos por qué, cuáles son las consecuencias de la pérdida de estos idiomas y un caso real, el del Gamilaraay.

 

Hay muchas lenguas en peligro

Se dice que las lenguas que empiezan a desaparecer están en peligro de extinción. Hasta que no queda ningún hablante, no se dice que la lengua se ha perdido por completo. El “desgaste” o la “muerte” de idiomas (aunque este último término no suele utilizarse) se produce cuando una nueva generación deja de aprenderla, y ahora está pasando a una velocidad excepcional.

Cientos de lenguas están ahora en peligro. Esta pérdida lingüística se produce por la combinación de factores críticos, como el descenso del número de hablantes, el aislamiento geográfico y el reconocimiento de un rápido reemplazo por otro sistema.

 

La variedad lingüística es sinónimo de riqueza cultural, algo que nunca deberíamos olvidar.

 

¿Por qué desaparecen algunas lenguas?

Como ya hemos dicho, tienen que darse varios factores para que una lengua desaparezca. Las lenguas locales o indígenas son las más propensas a reunir estos factores. Estos idiomas suelen hablarse en un territorio reducido y las nuevas generaciones dejan de aprenderlas y utilizarlas porque otra lengua las reemplaza.

Esto pasa, por ejemplo, en las comunidades indígenas de Estados Unidos y Canadá, y también en una menor medida con el galés y las lenguas gaélicas de Irlanda y Reino Unido. En este caso, el inglés (podríamos hablar del español en Sudamérica o del portugués en Brasil, por poner diferentes ejemplos) entra en contacto con las lenguas locales. Los hablantes hablan más este segundo idiomas por razones económicas, sociales, etc., y las anteriores entran en desuso.

 

Niveles del peligro de extinción lingüístico

Hay varios niveles que muestran el estado de las lenguas:

A salvo:

Todas las generaciones usan esa lengua en todos o casi todos los registros y campos. Suele funcionar como lengua oficial de un estado en el gobierno, la educación y el comercio. Por ello, tienen prestigio.

 

En riesgo:

Este idioma sigue “vivo”, es decir, se sigue aprendiendo y usando, pero se utiliza solo en ciertos registros o tiene menos hablantes que otras lenguas en el mismo área geográfica.

 

En desaparición:

El reemplazo de este idioma por otro empieza a ser evidente. El intercambio generacional disminuye con creces y las personas que lo siguen hablando, lo hacen solo en situaciones determinadas (en el entorno familiar y coloquial, por ejemplo).

 

Moribunda:

Una lengua moribunda es la que deja de enseñarse a los niños y niñas de las nuevas generaciones.

 

Casi extinta:

Solo quedan algunas personas de generaciones mayores que la hablan.

 

Extinta:

Un idioma se considera extinto cuando no queda ningún hablante vivo que la conozca y la use.

 

 

Consecuencias de la desaparición de idiomas

En consecuencia de este fenómeno, muchas comunidades están perdiendo una parte de su identidad histórica y tradicional. Por ello, algunas de estas comunidades están haciendo un gran esfuerzo por revitalizar y recuperar su lengua local. Un claro ejemplo es Irlanda, que está poniendo todos los medios para que el irlandés sea una lengua presente y viva, o el gallego en España, sin irnos tan lejos.

Los idiomas son una parte fundamental de la identidad de una persona y de la herencia cultural y social de un grupo. Además, perder una lengua también conlleva la pérdida de riqueza intelectual. Cuando perdemos lenguas, perdemos diversidad lingüística.

 

El Gamilaraay se habla(ba) en el sureste de Australia.

 

Un ejemplo de lengua en peligro: el Gamilaraay

El Gamilaraay se habla, o se hablaba, en el norte de Nueva Gales del Sur y el sur de Queensland, en Australia. Ahora mismo menos de 50 personas pueden decir algunas frases en este idioma.

El Gamilaraay paró de evolucionar hace 70 u 80 años. En su vocabulario no hay palabras para describir muchas de las realidades que existen ahora. Todo lo que se puede decir en esta lengua australiana, que está recogido en 60 horas de cintas de audio, está relacionado con cazar canguros y pescar, en general.

 

Un movimiento de revitalización

Desde la Universidad Nacional de Australia están intentando revitalizar el Gamilaraay. Ya han recopilado un diccionario que recoge unas 2500 palabras y han creado un curso intensivo de verano.

Por otra parte, están intentando crear nuevas construcciones y palabras, como teléfono móvil, con la información lingüística que ya tienen del Gamilaraay y de un dialecto parecido, el Yuwaalaraay. No obstante, este proceso es difícil y tiene su tiempo.

Los responsables de este proyecto saben que la fluidez, los recursos y la infraestructura educativa son imprescindibles para aprender idiomas, y están poniendo todo su empeño para que el Gamilaraay no se extinga.

 

Aprender y mantener una lengua viva es una responsabilidad. Requiere esfuerzo y trabajo, pero tiene muchas recompensas: el acceso a la cultura de esa comunidad, a la historia, la literatura, la música. ¿Qué te ha parecido esta publicación? ¿Te interesa la lingüística? Si quieres empezar a adentrarte en este mundo tan interesante y variado, tienes a tu alcance Infoclases. Esta plataforma a nivel nacional te ofrece los mejores profesores particulares y clases presenciales y online, para que te organices a tu manera.

¡Hasta la próxima!

 

 

 

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