¿Cómo salvaron los hermanos Grimm los cuentos populares?

Hace 200 años, los hermanos Grimm publicaron una colección de cuentos que se convertiría en una de las obras más influyentes en Alemania, Europa y todo el mundo. Sin embargo, los hermanos publicaron 7 ediciones entre 1812 y 1857 en las que los cuentos fueron cambiando. De hecho, las versiones que conocemos ahora se han modificado todavía más. En esta publicación vamos a averiguar a qué se debió este cambio y a conocer un poco más acerca de los autores.

 

La evolución de los cuentos

Jacob y Wilhelm empezaron a coleccionar cuentos tradicionales y canciones cuando todavía eran estudiantes universitarios a principios del siglo XIX. Las historias que recopilaron en un principio eran bruscas, duras y trágicas. No eran para nada lo que hoy entendemos como cuentos de hadas.

Pero es que los hermanos Grimm nunca pretendieron que estos cuentos los leyeran niños. Los Grimm creyeron que estas historias y los valores que transmitían provenían de la tradición oral del pueblo alemán y querían escribirlas para que no se perdieran. En los años en los que publicaron sus 7 ediciones, sin embargo, los cuentos cambiaron en gran medida, tanto su contenido y como su estilo. Las historias de la última edición se alejan bastante de la tradición oral.

 

La verdadera pasión de los Grimm era la filología

La primera década del siglo XIX fue bastante difícil para la familia Grimm. Napoleón invadió Alemania y el país sufrió las consecuencias de la guerra. Su madre murió y Jacob y Wilhelm, al ser los mayores, tuvieron que ocuparse de sus tres hermanos pequeños. No obstantes, estas difíciles circunstancias no impidieron que los hermanos siguieran trabajando.

Durante esos años, publicaron artículos y libros sobre filología alemana y literatura medieval. De hecho, probablemente se sorprenderían mucho de que ahora los conozcamos por sus cuentos en lugar de por sus estudios filológicos. Hicieron una gran labor lingüística descubriendo los cambios fonéticos de las lenguas germánicas y fundando el Diccionario Alemán en 1854.

 

El objetivo inicial de los hermanos Grimm

Su formación filológica y su propia presión por ser buenos investigadores fue lo que hizo que coleccionaran y editaran los cuentos. Gracias al apoyo de sus amigos literatos, decidieron publicar su colección. Cuando la publicaron por primera vez en 1812 contaba con 86 cuentos, y tres años más tarde en la segunda edición publicaron 70 más. Los hermanos Grimm empezaron a fijarse en las antiguas historias épicas y cuentos alemanes porque creían que estas eran las manifestaciones culturales más puras.

Para ellos, estas narraciones eran las responsables de mantener a un país y a una comunidad unida. La unión de la lingüística y la historia crea esta forma de cultura pura y natural. Por tanto, las primeras colecciones que publicaron pretendían ser una especie de excavación arqueológica sobre la cultura y la lengua alemana. Iban dirigidas a adultos y académicos, no a niños pequeños, aunque ahora nos parezca difícil de imaginar.

 

Creando folclore, edición a edición

El principio básico que regía la labor de los hermanos era salvar reliquias del pasado. Querían delinear la esencia de la evolución cultural y demostrar como el lenguaje creaba auténticos lazos y comunidades. Las necesidades, costumbres y rituales de esta gente corriente creaba el lenguaje y, así, la cultura. Y todo esto quedaba recogido en los cuentos tradicionales. Por eso llamaron a su primera edición “manual educativo”.

Los hermanos Grimm querían legar estos cuentos orales a la gente de Alemania porque recogían sus valores. Entonces, no sabían que sus historias tendrían relevancia para todas las culturas. Aunque sus colecciones de cuentos pueden considerarse parte del movimiento nacionalista alemán del siglo XIX, estas historias no estaban aisladas. Al contrario, en muchos otros países había diferentes versiones de estas historias o cuentos similares, lo que hace que hoy en día sean tan universales.

 

Adaptando los cuentos al público

Aunque los hermanos Grimm nunca perdieron de vista su objetivo de recopilar historias, estas fueron cambiando un poco con el tiempo. Empezaron a darse cuenta del impacto y el éxito que sus colecciones estaban teniendo y las adaptaron un poco para un público más general. En los 45 años que separan la primera de la última edición, los autores recibieron muchas versiones de los cuentos que ya habían incluido y otros nuevos. Muchas veces, reemplazaron una versión por otra, eliminaron algunos cuentos y incluyeron variantes en las notas al pie.

Los cuentos se volvieron cada vez más largos y abundantes. Refinaron su estilo también. Los cuentos que eran más violentos y brutales acabaron siendo eliminados. Por ejemplo, algunos tenían títulos como “La mano y el cuchillo”, “Algunos niños jugando a hacer matanzas” o “Los niños de la hambruna”. En las últimas ediciones, muchos como estos fueron omitidos. Otros sufrieron pequeñas modificaciones. Por ejemplo, en la primera edición de Blancanieves es su madre y no su madrastra la que quiere matarla porque le tiene envidia.

 

De filólogos a creadores de literatura popular

La labor que hicieron los hermanos Grimm como filólogos, coleccionistas, traductores, investigadores y editores no tiene precedente. Con sus colecciones de cuentos, los Grimm hicieron una contribución única al folclore. De hecho, su Kinder- und Hausmärchen (Cuentos infantiles y familiares) están incluidos en la lista del Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Muchos otros autores europeos sintieron la necesidad de recoger también la tradición de sus países para conservar su herencia cultural. Hoy en día, los cuentos que los Grimm recogieron siguen leyéndose todos los días. Si te interesa la literatura y la cultura, estudiarlos es un buen punto de partida para aprender. Además, Infoclases ofrece clases particulares de Lengua en Madrid con las que podrás seguir formándote en este y muchos otros campos.

 

 

 

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